Con más de 2.1 trillones de dólares USA de reservas monetarias, es el primer país exportador mundial desde el 2009 y segunda potencia económica del orbe. La República Popular China se posiciona, a pasos agigantados, para ocupar el liderazgo indiscutible como primera nación del globo terráqueo y México puede acompañarle desde América en este camino.
China es la segunda nación más grande del mundo, con una superficie de más de 11.000.000 kilómetros cuadrados, siendo más grande que toda Europa y Oceanía juntas. Ocupa una cuarta parte de la extensión territorial de Asia y su superficie solo es superada por Rusia.
Desde enero de 1979 establecieron relaciones diplomáticas con Estados Unidos y en julio de ese año se realizó el primer acuerdo comercial. También se estrecharon los lazos con Japón y Europa occidental
El 1 de julio de 1997 Hong Kong, séptima economía del mundo, regresó a la soberanía de la República Popular China, después de 156 años de colonialismo. En el año de 1999, China se integró a la carrera espacial (tras Rusia y Estados Unidos), con el primer vuelo orbital terrestre chino que duró 21 horas. Este mismo año Portugal le devolvió a China su colonia de Macao que ocupaba desde mediados del siglo XVI. Se ponía así fin a la presencia europea en territorio chino.
El 10 de noviembre de 2001 fue aprobado el ingreso de China en la OMC, hecho considerado un hito histórico para el conjunto del intercambio comercial mundial. Justo un año después se celebró el XVI Congreso del Partido Comunista Chino, en el que se nombró a Hu Jintao como secretario general del partido; y en 2003, en el marco de la X Asamblea Nacional Popular, Hu Jintao también fue nombrado presidente del país.
En marzo de 2004, la Asamblea Nacional Popular aprobó sendas enmiendas constitucionales presentadas por el nuevo gobierno para garantizar la propiedad privada y el respeto a los derechos humanos. En septiembre de ese año, Hu Jintao sustituyó a Jiang Zemin en la jefatura de la Comisión Militar Central y se consolidó como máximo dirigente del país en todos los ámbitos. En el 2008, por primera vez, se presentaba China como anfitrión de los Juegos Olímpicos, celebrados en Pekín.
En el año 2009, el peor año de la crisis financiera internacional moderna, que representó la aportación de salvamento de todos los gobiernos equivalentes al 21% del PIB mundial, no fue tan catastrófico para China que creció el 8.7% y se posicionó como primer exportador mundial con 2.2 billones de dólares, superando a Alemania, y como la segunda economía mundial con un PIB de 4,91 billones de dólares, superando a Japón; el conjunto de las empresas estatales chinas ganaron 9.8% más utilidad que el 2008. China es el país que registra anualmente más patentes internacionales de invención, tecnología y desarrollo.
El gobierno dispuso en 2009 de un plan de apoyo interno que inyectó medio billón de dólares a su economía; más de la mitad en infraestructura. Esto favoreció que los otros motores de la economía china, la inversión y el consumo, también crecieran en el 2009 y lo hicieron a doble dígito. La inversión en activos fijos se sitúo en 3,29 billones de dólares, un aumento del 30,1 por ciento frente a 2008. Por su parte, las ventas al por menor, principal indicador de consumo, fueron de 1,83 billones de dólares, un crecimiento del 15,5 por ciento.
China lleva una década con un crecimiento sostenido mayor al 10% anual, fabrica productos y componentes que se venden en todos los países del mundo y se ostenta como el país de los mayores logros obtenidos de la economía moderna. En estos diez años ha invertido 115 billones de dólares en adquisiciones estratégicas alrededor del mundo. China ya no necesita dedicarse a fabricar los componentes parciales que las grandes marcas de consumo requieren para sus productos; su siguiente paso es convertirse en esas grandes marcas bien posicionadas de alto consumo global –o comprarlas- y entrar a través de ellas a conocer las normas legales y de mercado que le permitan hacerse directamente con el consumidor final en cada país desarrollado.
Si China ya se ha establecido en esta primera década del siglo XXI como la “fábrica del mundo”, la próxima década la podremos ver emerger como el líder exportador de capitales hacia todo el mundo. El crecimiento de sus reservas internacionales del último trienio es mayor al crecimiento de reservas internacionales de todos los países del mundo en su conjunto.
Una gran cantidad de ese dinero será invertida globalmente a través de activos financieros, de empresas exitosas y de tierra para desarrollar. Hay más de 300 billones de dólares disponibles para invertir y sus operadores nacionales chinos no pueden hacerlo solos. Los grandes fondos de inversión internacionales ya han sido requeridos para apoyarlos.
Por otro lado, de manera oficial, existen en China 130 milmillonarios -personas con activos superiores a los mil millones de dólares- (aunque se estima que en realidad sean más de 250), tan sólo superados por los EEUU que tiene 359 de estos milmillonarios; pero también existen en China un millón de ciudadanos con activos financieros superiores al millón de dólares, que son consumidores elitistas y viajeros incansables.
México y su relación con China
México ha sido hasta ahora, al igual que el resto de los países del mundo, consumidor directo de una gran gama de productos “Hechos en China” y consumidor indirecto a través de partes, componentes y refacciones de otros muchos productos que manufacturamos en el país o que importamos de otros socios comerciales.
Tan solo unas pocas empresas mexicanas han aprovechado ya el creciente mercado del consumo popular chino y se han instalado en ese país de cultura tan diferente y a la vez tan compatible a la nuestra. Se antoja difícil la tarea de exportar a China bienes o servicios.
Pero México no puede ni debe quedar fuera de la derrama multimillonaria que China realiza en el mundo. La República Popular China tiene más dólares de los que pueden imaginar y los beneficios económicos de los bienes y capital que manejan, fluyen libremente a través de las fronteras internacionales.
Nuestro gobierno se ha planteado captar durante el 2010 la visita de 35 mil turistas chinos, de los 47.5 millones que viajaron al mundo durante el 2009. Se trata de una meta modesta con la que podremos aprender las costumbres y preferencias de estos viajeros que gastan en promedio 100 dólares por persona y día.
También debemos abrir las puertas a facilitar la apertura de empresas chinas cuyo mercado final son los EEUU y cuyo costo de ensamble y de transporte sería más bajo en México. Esto nos podría llevar a modernizar y crear nuevas instalaciones de parques logísticos industriales y mejorar las vías carreteras y ferroviarias de comunicación en el país.
Finalmente, podemos y debemos aprovechar la experiencia y transferencia tecnológica que ofrece China a México para construir y desarrollar grandes proyectos de gobierno (municipal, estatal y federal) en infraestructura, generación de energía, comunicaciones, puertos y muchas áreas más, financiándolos a largo plazo y con tasas preferenciales y disponiendo de un presupuesto para este fin de hasta dos mil millones de dólares anuales. (Consultar a skgmexico@gmail.com)
El gobierno y los empresarios mexicanos vinculados debemos seriamente considerar que si el gobierno Chino quiere mover su dinero hacia América, porqué no canalizar un poco de todo lo que hay y hacer de México su mejor aliado en este continente.
Enero 2010
Rubén Estrada















